Radiaciones ionizantes y no ionizantes

7 ene

fuente:  http://antenastemovil.wordpress.com/


Tipos de radiaciones electromagnécitas: ionizantes y no ionizantes.

Las radiaciones electromagnéticas se dividen en dos grandes categorías, dependiendo de su nivel de energía: las radiaciones ionizantes y las no ionizantes. Ejemplos de radiaciones ionizantes son la radiactividad o los rayos X o gamma o radiación ultravioleta lejana. Estas están reconocidas como peligrosas, por lo tanto se supone que se utilizan con las medidas de seguridad apropiadas. Las radiaciones no ionizantes son las producidas por la corriente eléctrica, transmisiones de radio y televisión, y telefonía móvil (también llamadas microondas). Cuando nos referimos a contaminación electromagnética o electro polución, hablamos de la contaminación producida por los campos eléctricos y electromagnéticos, como consecuencia de la multiplicidad de aparatos eléctricos y electrónicos. Son radiaciones invisibles al ojo humano, pero perfectamente detectables por aparatos de medida específicos. Estas ondas son absorbidas fácilmente por el cuerpo humano, en el que producen determinados efectos biológicos. Sobre este punto hay mucha discusión en la comunidad científica, el problema se plantea por la falta de acuerdo de los científicos sobre cuáles son los niveles perjudiciales para la salud. Pero el problema se plantea con las exposiciones a largo plazo. ¿Qué sucede cuando una persona vive, duerme, trabaja, juega o estudia, mes tras mes y año tras año, cerca de una antena de telefonía móvil? Su cuerpo estará expuesto de manera continuada a niveles de emisión mucho más bajos que los que recomiendan las normas de protección (que solo tienen en cuenta exposiciones cortas, por ejemplo de 6 minutos).

Estudios científicos sobre sus consecuencias.


1) Dr. William Ross Adey
.

Los primeros trabajos de investigación que daban un alerta sobre las posibles implicancias de la radiación electromagnética no ionizante data de 1982 realizado por el Dr. William Ross Adey “Tissue Interaction with No ionizing Electromagnetic Fields” (leer artículo) y que fue publicado recién en enero de 1991 por “The American Planning Association”, en el cual se destacan los siguientes resultados:

Nivel                           Efecto.
– 0.1μW/cm2            Incrementa la permeabilidad de la barrera sanguínea cerebral
– 0.3μW/cm2            Incrementa los niveles de aminas en el cerebro
– 0.5μW/cm2            Disminuye la cuenta de esperma masculino
– 4 μW/cm2               Efectos neuroendocrinos
– 10 μW/cm2            Efectos Genéticos
– 28 μW/cm2            Efectos paragenéticos (efectos causantes de tumores)


2) Dr. Neil Cherry

El Dr. Neil Cherry, de Lincoln University, Canterbury, NewZealand, (Julio, 2000) estudió la disminución de la secreción de la hormona “melatonina” por la glándula pineal cuando el cerebro se encuentra sometido a radiación de campos electromagnéticos de bajo nivel. La glándula pineal, es un órgano ubicado en el centro del cerebro, que convierte la serotonina en melatonina.

Estas secreciones varían durante las horas diurnas y nocturnas. Durante el día hay una mayor secreción de serotonina mientras que en la noche aumenta la secreción de melatonina. La melatonina es una parte vital del sistema bioquímico del cuerpo humano que trabaja sobre el sueño, el aprendizaje y un barredor de los radicales libres en todas las células y por lo tanto un potente antioxidante con propiedades anti cancerígenas y antifatiga. La melatonina, activa las funciones de muchas hormonas y ayuda a mantener el sistema inmunológico del sistema de salud y la protección antiviral.


3) Dr. Ph.D. Leif Salford
/ Dr. Ph. D. Joseph Roti Roti : ruptura de la barrera cerebral.

Otra evidencia del daño que puede producir la irradiación electromagnética, está dada por el trabajo del Dr. Ph.D. Leif Salford de 1994, y que fue ratificado en 1999 por el Dr. Ph. D. Joseph Roti Roti de la Universidad de Washington en Saint Louis Mo, en cuanto a la ruptura en la barrera de la transferencia sanguínea en el cerebro humano. La ruptura de la barrera cerebral se produce a muy bajos niveles de irradiación (0.4 μW/cm2), a frecuencias del orden de hasta 2GHz cercanas a las usadas en telefonía PCS y GSM. Este fenómeno permitiría el pasaje de sustancias químicas cancerígenas al cerebro, como ser el tabaco, pesticidas, polución ambiental o algunos fármacos que son normalmente inocuos cuando esta barrera actúa naturalmente.

Normas de seguridad y resoluciones.

En Nueva Zelanda, resolvió que las antenas tienen que estar instaladas por lo menos a 500 metros de cualquier parte poblada. Igual distancia adopto la Unión Europea, juntamente con la OMS 1999/519/CEE, en el año 2003. Igual recomendación realizo el Defensor del Pueblo de la Provincia de Córdoba por Resolución 4569/2001

Estas normas hacen especial hincapié en apartar este tipo de instalaciones de colegios y residencias geriátricas, ya que algunos estudios científicos sugieren que niños y ancianos pueden ser los más afectados por una exposición continuada.

En estos países y ciudades, se está aplicando actualmente una política de precaución, ya que algunas investigaciones científicas han establecido que la población expuesta de forma continuada a niveles de radiación similares a los emitidos por las antenas de telefonía móvil podrían experimentar un incremento de: abortos, daños en el ADN, cambios en la actividad eléctrica del cerebro y en la presión sanguínea, descenso de los niveles de melatonina, depresión, insomnio, dolores de cabeza, síndrome de fatiga crónica, alteraciones del comportamiento, ansiedad, enfermedad de Alzheimer, mal de Parkinson,  esclerosis múltiple, alergias, disminuye la cuenta de esperma masculino, malformaciones congénitas,  afección del sistema inmunológico, cáncer, tumores cerebrales, leucemia infantil, etc.

En el año 1999, ante la preocupación y alarma  social existente en el Reino Unido, y las peticiones de Ayuntamientos para que se establecieran criterios de instalación de estas antenas, el Ministerio de Sanidad británico, creó un “Grupo de Expertos Independientes en Telefonía Móvil”, formado por médicos, biólogos, ingenieros, etc. Este grupo de expertos, emitió su Informe en mayo del año 2000, y de él cabe destacar la siguiente conclusión:

“Concluimos que no es posible en el momento presente afirmar que la exposición a radiofrecuencias (derivadas de la telefonía móvil) a niveles inferiores a los establecidos en las normas de seguridad nacionales, no tenga ningún efecto potencial adverso sobre la salud, y que las lagunas en el conocimiento son suficientes para justificar una política de precaución”.

Cada vez  se alzan más voces señalando la falta de ética de esta forma de actuación, y el hecho de que se subordine la salud y la seguridad de los ciudadanos a intereses económicos, aceptando que se haya extendido de una forma tan amplia esta tecnología, sin que todavía se conozca su posible repercusión a largo plazo en la salud humana. Por este motivo, muchos países y ciudades, están adoptando políticas de precaución, a la espera de los resultados de las investigaciones científicas, procurando mientras tanto, apartar las antenas de telefonía móvil de viviendas, hospitales y escuelas.

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